Gen de campeón en busca de patrocinio
Víctor Honta, vecino de San Fernando de Henares, ganó con nueve años el Campeonato de karts del circuito Sakkara de Torrejón. Su familia busca ahora la financiación que le permita participar en el Campeonato de España.
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Solo tiene nueve años, y sin embargo ya puede decir que es un campeón. Se trata de Víctor Honta, un niño sanfernandino de ascendencia ucraniana, último ganador del Campeonato del circuito de karts Sakkara de Torrejón en categoría alevín. Gracias a su habilidad y destreza al volante, sueña con seguir los pasos de sus ídolos Michael Schumacher, Fernando Alonso o Vitali Petrov. Pero la historia de Víctor Honta no solo se escribe en las pistas, sino también en un ambiente lleno de trabajo, espíritu de sacrificio y mucha, mucha humildad.
Su padre Andrey fue campeón júnior de Ucrania de karts y no pudo continuar con su carrera debido a las obligaciones de la vida adulta y la necesidad de trabajar, pero le inculcó su pasión y, desde el primer momento, Víctor respondió con un talento innato. De hecho, su primera toma de contacto con un kart fue sorprendente: “Fuimos al circuito que había en el Plenilunio porque estaba cerca de casa. A los 20 minutos de haber cogido el kart, nos preguntaron si Víctor tenía algo que ver con el mundo del kart, y cuando le dijimos que solo había venido a probar, se impresionaron de lo rápido que iba”, recuerda con orgullo su madre, Oksana. A este comienzo alentador le siguieron meses de información y entrenamiento para que Víctor, al cumplir los seis años, edad mínima para participar en cualquier torneo, compitiera en el circuito Sakkara de Torrejón, en el que corren chicos de toda la Comunidad de Madrid y de diferentes nacionalidades.
En su primer campeonato, en una temporada con duras condiciones meteorológicas y con muy pocos entrenamientos a las espaldas, logró el puesto decimoquinto tras las siete fechas disputadas. Sin embargo, el segundo año fue distinto y finalizó cuarto, además de conseguir la primera victoria en su palmarés. Unos resultados más que buenos, si se tiene en cuenta que Víctor competía contra chicos que eran mayores que él.
En la siguiente edición, ya contra pilotos de su edad, tanto él como su padre se vieron con posibilidades para ganar, y se prometieron el uno al otro que el campeonato tenía que llegar ese año. El primer fin de semana de carrera, en el Día del Padre y el de su cumpleaños, hizo tercero y segundo (cada prueba consta de dos carreras) y al día siguiente se llevó los trofeos a su clase, en el colegio Ciudades Unidas de San Fernando, para que todos sus compañeros vieran los regalos que había hecho a su padre y a sí mismo. A partir de ahí, se hizo con cuatro carreras, dos poles y solo bajó del pódium en toda la temporada una vez por problemas mecánicos. Con semejantes avales, todo parecía indicar que Víctor se llevaría el título de calle, pero no fue así.
Porque a la igualdad en la potencia de los coches -los pilotos compiten con los mismos motores, que se reparten a lo largo de las carreras de forma que todos han de correr con uno distinto cada día, sin posibilidad de que se repita- se le une la de los propios pilotos, y Víctor tuvo que esperar hasta el último día para conseguir el fruto de sus anhelos. Con todo por decidir, él y su adversario y amigo Alejandro se salieron en las últimas vueltas de la carrera. Ambos remontaron, pero Víctor consiguió el mejor tiempo de los dos y se llevó el campeonato por un solo punto. Digno de las mejores carreras de la Fórmula 1.
Pero para exhibir este nivel, tanto Víctor como sus padres han tenido que sacrificarse en muchos aspectos. Así, el pequeño piloto dedica todos los fines de semana que no compite a entrenar y la familia destina todo el dinero que hace falta –a costa de mucho trabajo- para piezas y mantenimiento del kart, algo de lo que se ocupa Andrey, que es mecánico. Además, la economía humilde de la familia Honta, que sufraga en su totalidad todos los gastos, choca de frente contra la realidad de los otros pilotos, mucho mejor equipados.
Un patrocinador y centrarse en los estudios
Ganado el Campeonato de Torrejón, el próximo reto de la familia Honta es lograr que Víctor compita en los Campeonatos de España. Pero aquí aparece otra vez la situación económica, que lo hace harto complicado, ya que la nueva competición implica desplazamientos y más gastos en licencias. Baste para la comparación, que el coste de la última temporada fue de más de 3.000 euros. Por eso, la búsqueda de un patrocinador es algo indispensable y necesario. “Yo tengo mucha fe en que alguien se anime en patrocinarle”, afirma Oksana. Y con la intención de que, si alguna persona se interesara, le devolverían el dinero en cuanto pudiesen. Nada regalado.
A pesar de los éxitos deportivos, la familia tiene una máxima sagrada: que Víctor es esfuerce en los estudios, tal y como explica Oksana: “Este deporte cuesta mucho dinero y no sabemos cómo va a acabar todo esto, así que tiene que sacar buenas notas en la escuela”. Y por el momento, todo le está saliendo bien a Víctor en el campo académico: “Ya estoy acostumbrado, aunque cuando tengo una carrera el día anterior a un examen es un poco difícil”. Aún así, sus fines de semana son totalmente diferentes a los de un chico de su edad, y tras hacer los deberes y descansar el viernes, el sábado y el domingo los dedica a entrenar. Incluso hace poco se inscribió en una carrera de cadetes en un circuito de Segovia obteniendo un meritorio tercer puesto. “Pero cuando acabé ya estaba cogiendo a los primeros”, dice Víctor, que lleva en la sangre el gen competitivo y el hambre de victoria. Algo que va en el ADN familiar, ya que Alex, el hermano pequeño de Víctor, también apunta maneras a sus cinco años y es probable que los dos coincidan en un mismo circuito en la categoría alevín.
“Me gusta mucho conducir los karts, la verdad es que me siento muy a gusto y me lo paso muy bien jugando con mis amigos”, afirma el pequeño, que cuenta con aire risueño la vez que su profesor de Educación Física, Fran, se enteró de sus cualidades al volante: “Cada semana tenemos que hacer una noticia, y lo primero que miró fue el texto, pero cuando me vio en la foto se quedó asombrado”. Y todas esas cosas le agradan, aunque rebosa timidez y humildad a raudales, éste último un rasgo que le ha acompañado durante toda su carrera. Una humildad con la que sus padres están luchando para que dentro de unos meses pueda rodar junto a los mejores pilotos de España. Una humildad que, a veces, puede ser más fuerte que el poder del dinero.







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