Miguel Cordero: "Abogamos por un municipio único"

El representante de Equo en Coslada y San Fernando de Henares explica cuáles serán las líneas de actuación de su partido, tanto a nivel nacional como a nivel local, con un lema de campaña: "Reinicia".

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Funcionario en Coslada desde

1989 y ligado a los movimientos sociales desde su juventud, Miguel Cordero es una figura conocida dentro del tejido asociativo del Corredor del Henares. Durante varios años fue responsable de la asociación Guirigay, el colectivo gay del Corredor, y ahí fue cuando recibió la invitación de la PIC (Plataforma de Izquierdas de Coslada) para formar parte la lista electoral de la formaciónde cara a las elecciones de 1999. En 2003 pasó a ser concejal de Participación Ciudadana y Cooperación, pero tras la progresiva desaparición de la PIC del panorama político cosladeño, Cordero unió su trayectoria política al proyecto recién nacido de Equo, y ahora es la cara visible del partido en Coslada y San Fernando de Henares.

P.- ¿Por qué se decantó por Equo?

R.- La PIC desapareció físicamente, seguramente porque había pasado su tiempo, porque había perdido el liderazgo de Huélamo y además porque metimos la pata en muchas cosas. De hecho, en las últimas elecciones tuvo un voto familiar. La PIC era un sitio cómodo y familiar, pero no te podías plantear cosas más allá de Coslada y San Fernando. Hay que contar con más gente, y eso hizo que la PIC se quedara pequeña y que fuera necesario encontrar algo más grande. Además, los tiempos pasan y las tecnologías no solo son importantes, sino que nos pasamos más tiempo delante del ordenador que de la televisión. Tenemos políticos muy acostumbrados a salir en la tele, donde el espectador no puede decir nada. Ahora el imperio de la televisión ha pasado por buena suerte y hay mucha gente que está en Internet viendo cosas, manifestándose, opinando y organizándose y eso es fundamental. Si yo me paso horas en el Facebook o gestionando una web seguramente me encontraré con mucha gente que hace lo mismo y con la que podré hablar de las mismas cosas, pero de otra manera. No ser capaces de establecer un contacto o debates con esa gente es un fallo gordo de los políticos de hoy. La gente en Internet está pidiendo cambios y en eso, Equo tiene una base social mucho más joven y es algo muy cómodo. Si tu te apuntas a la Comunidad y a partir de un mínimo compromiso con el programa puedes participar en los debates o votar en las primarias, a mi me parece algo fundamental en la vida política de los próximos años.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre la clase política existente en nuestro país?

R.- Yo creo que los políticos españoles están perdiendo las formas y se está perdiendo la capacidad de apreciar a la sociedad. Hoy en día los partidos y los políticos tienden a permeabilizarse de la sociedad y hay que hacer lo contrario, notar la presión de la sociedad y ese cambio es vital. A eso hay sumarle el fondo: vivimos en una situación de crisis y los que gobiernan hacen lo que dijeron que nunca iban a hacer y todo el mundo se imagina que los que van a gobernar van a hacer lo que no están diciendo que van a hacer, y así es imposible que la gente vote y tenga ilusión y respeto por los políticos, cuando tienen suspenso en las encuestas del CIS. En la política local, eso se plasma en que la gente está tan harta que no hay un buen nivel de políticos locales. En política tiene que participar todo el mundo, pero también debe estar abierta a la gente más intelectual y motivada, y si tú te fijas, la gente que antes estaba en la vida política de Coslada y San Fernando ahora está alejada y no creo que la mayor parte de los políticos de Coslada y San Fernando aprobaran.

P.- ¿Qué le puede decir a la gente que opina que los políticos son los mismos perros con distinto collar?

R.- Que llevan razón. No se puede pedir a la gente que haga actos de fe. Equo no quiere formar parte de ese conglomerado, pero la gente tiene que pegarnos caña y tenemos que estar atentos para que no nos pasen ni una. En este país habría que hacer un pacto para que existiera una regulación en la vida política para que no se pudieran hacer cosas no incluidas en los programas electorales sin una mínima consulta ciudadana. Es algo que se ha tratado en Equo, pero que todavía no hemos perfilado. Seguramente, Equo nace por eso, porque la gente está cansada de los políticos de los cuales no se sabe su fondo, pero sí que dan asco en las formas. Yo que he estado muchas tardes en la Puerta del Sol y comparto muchas cosas con el 15-M, creo que hay que dar salida a la indignación en la movilización en la calle y en los cambios personales, ya que en este país nos hemos hecho demasiado cómodos y derrochadores. El 15-M está influyendo en todos los partidos políticos y es la garantía de que si llega un gobierno del PP no haga barbaridades. Pero hay que dar la vuelta a lo que puede tener de negativo y apostar en positivo: las ideas no viven sin organización y las organizaciones no viven sin gente.

Casi todas las ideas que recoge el 15-M las recoge Equo, pero no porque lo hayamos hecho a propósito, sino que ambas cosas son el resultado de la misma reflexión: que no nos gusta lo que hay, ni las salidas que parecen traer los que hay. Hay un añadido muy particular de Equo, y es que la salida a la crisis requiere comportamientos personales distintos, de las personas y los gobiernos. Por ejemplo, no se puede seguir gastando para la limpieza en los ayuntamientos y que a los ciudadanos de este país se le ponga en las narices tirar las colillas al suelo, porque esto implica un gasto en las personas que tienen que limpiar, y así con todo. Somos el país de la fiesta y todos el viernes y el sábado nos acostamos a las 8 de la mañana, y eso es un gasto de luz impresionante. Hay que intentar reducir el consumo de lo que no se tiene.

P.- ¿Cómo se define Equo?

R.- El nombre de Equo intenta conjugar ecología y equidad. No podemos vivir en un mundo insolidario con el medioambiente, pero al mismo tiempo tiene que ser equitativo y solidario con la propia gente. No se puede dar una salida a la crisis aumentando las desigualdades y la clave está en cómo se puede combinar la defensa del medioambiente con la defensa de la justicia social.

P.- ¿Podría ser Equo una alternativa a los grandes partidos con el paso del tiempo?

R.- Quiere serlo. Yo confío en que una vez acabada la fase más espantosa de la burbuja de la construcción, disminuya el nivel de corrupción de este país, porque aunque no se demuestre en un juzgado, todo el mundo sabe que los partidos han vivido de toda una historia de decisiones, apoyos y donativos que pueden ser clandestinos que se cambian por favores. Espero que eso cambie el precio de las campañas electorales y eso cambie nuestra situación de desigualdad, porque no nos vamos a endeudar para una campaña electoral y hay partidos que se gastan millones de euros en ellas. También confío en que según el problema medioambiental vaya tocándonos, iremos cogiendo mayor fuerza. Pero tenemos que currárnoslo mucho.

P.- Al final consiguieron reunir los avales.

R.- Y muchos más de los necesarios. Es una vergüenza que se haya introducido un acuerdo en la Ley Electoral que los partidos nuevos tengan que pedir avales. Es inconstitucional, y yo creo que si hubieran subido el nivel, el Tribunal Constitucional habría actuado. Nos hizo ponernos las pilas y provocó que la gente que estaba cabreada con el PP y el PSOE nos apoyara directamente. De hecho, en el acto que hubo en Coslada, el 90 por ciento de la gente que asistió nos avaló.

P.- Pero en Coslada y San Fernando tendrán que esperar a las próximas elecciones municipales. Mientras tanto, ¿cuál será el papel de Equo en las dos localidades?

R.- Equo se mantendrá permanentemente en sistemas electorales continuos. Vamos a mantener una estructura provisional y, seguramente después de las elecciones, estableceremos una mesa local para trabajar tanto en reuniones de partido como en la red social de Equo. Y a partir de ahí, ir poniendo cosas y debatiendo. Hay cosas que Equo dice en las que no necesitan que estemos en el Ayuntamiento para que se cumplan. Nosotros estaríamos encantados de que los partidos miembros de los Ayuntamientos nos hicieran caso en algunas cosas. Vamos a ir proponiendo cosas y no nos importa que nos las copien. Por ejemplo, es una barabridad que dos ayuntamientos estén separados por una calle y que haya momentos en los que no sabes si estás en Coslada o en San Fernando, y con un nivel de integración laboral, cultural y social impresionante. Si los ciudadanos quieren ahorrarse unos 900 millones de euros al año, una de las cosas más fáciles que se pueden hacer es juntar los dos ayuntamientos. Abogamos por un único municipio porque abogamos por reducir gastos inútiles.

P.- ¿Se presentaría a las elecciones por esa futura mesa local de Equo en Coslada y San Fernando?

R.- Seguramente. Como entendemos que Coslada y San Fernando tienen que ir camino de convertirse en una unidad, la mesa será seguramente de Coslada y San Fernando. Pero eso no es lo importante ahora ni lo voy a decidir yo.

P.- En general, ¿cómo ve a Coslada y San Fernando?

R.- Yo creo que hay una situación general de crisis que no es achacable ni a los alcaldes ni a los presidentes, pero con todo esto hay un cierto parón. Los dos ayuntamientos fueron dos ayuntamientos muy jóvenes en los años 90, con gente jóven y de muchas iniciativas, pero hoy a nivel de funcionariado como a nivel de políticos son muy viejos y están oxidados y anclados en el pasado. Tienen que ser más rápidos y diligentes, y creo que están perdiendo oportunidades importantes en los últimos años. La clave de este momento es generar empleo sostenible: un empleo que dure a largo plazo, porque si no puede decaer mucho la vida de los ciudadanos. Las políticas son viejas y habría que rejuvenecerlas con gente jóven y haciendo que la gente mayor aprendiera cosas nuevas.

P.- ¿Y qué puede aportar Equo en este panorama?

R.- Nosotros iremos diciendo a los ayuntamientos y a los ciudadanos que este modelo es insotenible y que hay una serie de gastos que son imprescindibles, como sanidad, educación y servicios sociales. Si queremos mantener eso, habrá que recortar en otros ámbitos, y eso no significa pegar un tijeretazo, sino cambiar hábitos de comportamientos personales. Habrá gente que no lo entienda, pero se pueden hacer cosas. No se trata de, por poner un ejemplo, prohibir los coches, sino de potenciar mucho más el uso de la bicicleta.

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