Agricultura ecológica y trocitos de historia al alcance de todos

El Centro de Educación Ambiental Caserío del Henares, situado en el término municipal de San Fernando, ofrece varios cursos gratuitos relacionados con la agricultura sostenible, al que pueden acudir personas de toda la región.

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En el límite con Torrejón de Ardoz, pero en territorio de San Fernando de Henares y con una extensión enquivalente a 191 campos de fútbol, se encuentra el CEA Caserío del Henares, espacio que forma parte de la Red que conforman los 11 Centros de Educación Ambiental que la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid tiene distribuidos por toda la comarca. Probablemente sea "el CEA más antiguo de la Comunidad", comenta su coordinador, Joaquín Puebla Ruiz. La finca Caserío de Henares se encuentra dentro del Parque Regional del Sureste, del que también forma parte otro centro de la red, El Campillo, situado en Rivas Vaciamadrid.

Probablemente, muchas personas conocen su existencia por los populares Huertos de Ocio, los únicos que la Comunidad de Madrid pone a disposición de la población y a los que pueden optar -no sin pasar por una larga lista de espera- los ciudadanos de San Fernando de Henares, Coslada, Torrejón de Ardoz, Mejorada del Campo y Alcalá de Henares. Sin embargo, el CEA Caserío del Henares cuenta con otros muchos recursos atractivos donde la agricultura, la ecología y la sostenibilidad ocupan lugares centrales. Una de las zonas destacadas es la laguna. "Como linda con el río Henares, hay un meandro abandonado que se ha quedado como laguna debido a una inundación que se produjo en 1971. Se ha renaturalizado y hay fauna, flora y un observatorio", explica Puebla.

El CEA oferta periódicamente actividades dirigidas a un sector específico de la población, como particulares, familias o escolares. Entre estas figuran los programas de fin de semana, que varían "a lo largo del año en función del tiempo atmosférico", matiza el coordinador. Orientadas a las familias con niños mayores de 4 años, su propósito principal es el de "enganchar" a los mayores a través de los más pequeños para concienciar a todos del uso razonable de la energía para el cuidado del medio ambiente. Entre estas propuestas de fin de semana figuran sendas y paseos por la naturaleza, talleres en el huerto y en el aula sobre plantas, residuos o energía. Para asistir, solo es necesario reservar plaza con dos semana de antelación.

Otro tipo de talleres que se imparten en las aulas del centro son los de fabricación de jabones o cestería, además de organizar visitas concretas para público infantil escolar y una o dos jornadas de puertas abiertas al año. El coordinador del centro asegura que "la plaza se la lleva el primero que llame en casi todas las actividades, aunque hay limitación por edad. Participan de 20 a 25 personas por curso, excepto en aquellos abiertos a todo el público. En los cursos de jabón y similares, participan unas 15 ó 20. Todas las actividades son gratuitas, incluidos los materiales. Lo único que hay que pagar es el transporte. Si, por ejemplo, se va a hacer un taller de jabón, se pide aceite usado, pero nosotros lo tenemos previsto y tenemos para quien no traiga".

Por otro lado, existen otras acciones más o menos fijas. El llamado Huerto Didáctico invita a un grupo de personas a cultivar una parte de la huerta del Caserío cada quince días. Pero el Huerto Colectivo "tiene un ciclo anual. Esta vez se va a empezar en octubre, con aquellos que estuvieron el año pasado y con alumnos nuevos. En abril, se va a incorporar gente, pero no se incorpora continuamente, porque lleva un seguimiento", explica Joaquín Puebla.

Lo más novedoso es un nuevo programa que "se está poniendo en marcha". Hogares Verdes también da comienzo este mes y pretende enseñar a los cuidadanos a reducir el consumo de energía en sus hogares. Desde el CEA piensan centrar su público objetivo este primer año en San Fernando de Henares.

Una gran finca de presente didáctico y un pasado interesante

En sus orígenes, la finca Caserío del Henares era de propiedad privada, hasta que en los años 80 la Comunidad de Madrid decidió comprarla y comenzar a desarrollar su primer proyecto: los huertos de ocio, en 1987. En la actualidad, el CEA está gestionado por una empresa privada concesionaria que cuenta con 14 trabajadores, entre los que destacan maestros, biólogos, ingenieros agrícolas o geólogos.

Puebla desvela que la finca es pura historia. "Hay restos del trazado de una vía ferroviaria que utilizaba el que se conocía como Tren del Azúcar, que recogía el azúcar de las remolachas azucareras y las llevaba hasta la propia azucarera (...) Además, durante la Guerra Civil, cuando Madrid se quedó aislada de Valencia, utilizaron la vía para comunicarse con el Gobierno". El coordinador añade que aún existen restos de lo que fue en su día un horno de cerámica prehistórico. O el Camino de las Moreras, que unía la finca con el Palacio de Aldovea y hasta el Paseo de los Chopos de San Fernando. Por su parte, el edifico principal que alberga las oficinas, las aulas y otros espacios tiene un siglo de vida y fue el lugar de residencia de antiguos propietarios de la finca.

"Esta zona es de libre acceso -comenta Joaquín Puebla sobre un terreno anexo al edificio con mesas, árboles y juegos infantiles-. La gente puede venir a merendar o quedarse a comer cualquier fin de semana. Hay hasta quien celebra cumpleaños. Hay columpios, un toldo que se puede extender en el que caben alrededor de 50 personas. Luego hay un parte de la finca, que es de acceso restringido y se accede a ella cuando un se inscribe en una senda. Dentro de esa parte hay una charca artificial que tenemos para observar anfibios, con paneles explicativos y maquetas por si no se ven. También está el observatorio, que no está en la zona de la laguna, llamado el Obsevatorio de las Cigüeñas, donde hay un nido de cigüeña". Igualmente, en los terrenos crecen plantaciones de tarays, un "árbol con una sombra muy finita y que echa flores rosas en racimo" y están consideradas fuentes semilleras, es decir, si hubiera que repoblar alguna zona con este tipo de planta, las semillas se extraerían de las plantas de la finca.

En lo que a la financiación se refiere, se habilita para el Caserío un presupuesto aproximado de medio millón de euros por proyecto, cuya duración suele ser de un año, aunque se prolonga hasta dos. "Ahora estamos llevando a cabo un proyecto que empezó el 1 de enero de 2011 y acabará el 31 de diciembre de 2012, luego cabe alguna prórroga", ejemplifica el coordinador.

El Centro de Educación Ambiental dispone de una "lista de amigos". Sus integrantes reciben en su correo electrónico información relacionada con la programación de cursos y demás actividades que oferta el Caserío del Henares.

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