Llegan los Reyes… ¿Qué juguetes regalar?

Marisa Saldaña, Especialista en Desarrollo de Personas, proporciona algunas claves importantes a la hora de decidir qué regalos son los mejores para los niños y niñas. Melchor, Gaspar y Baltasar aún pueden estar a tiempo.

Fotos

Las fiestas navideñas están necesariamente vinculadas a los regalos. Y si hay niños en casa, cada año nos encontramos con la cuestión de los regalos de Reyes. ¿Qué debemos regalar? ¿Juguetes educativos? ¿Qué pasa con los juguetes “sexistas”? ¿Debemos atender sin más las peticiones de los niños?

Además de estas cuestiones, se suman los consejos de todo tipo relacionados con la consabida crisis, las advertencias sobre los “peligros” de los juguetes que no pasan los controles de calidad europeos, los juguetes que estimulan la violencia, etcétera. En fin, que hacer de pajes de los Reyes Magos se puede convertir en un buen quebradero de cabeza.

Pero con un poco de dedicación, tal vez podamos salir airosos de la complicada tarea de escoger los juguetes para nuestros hijos… Si nuestra economía no está especialmente boyante, o no queremos caer en el consumismo del “juguete de moda” (es decir, el que más se anuncia), debemos sentarnos con nuestros hijos e hijas a hojear los catálogos de juguetes (cuantos más, mejor, para comparar precios) y ayudarles a decidir en función de los gustos para el juego de los niños/as. La mayor parte prefieren aquellos juguetes con los que ellos interaccionan. Si es el juguete es el que lo “hace todo”, les llamará la atención las primeras horas, pero después pasará al último rincón de la estantería.

Los niños son muy influenciables por la publicidad y es muy probable que pidan los juguetes con más presencia televisiva. Cuidado con estos productos, ya que normalmente serán los más caros y no necesariamente los que más les gusten a la hora de jugar.  En cuanto a los llamados “juguetes sexistas”, en mi opinión, ni los juguetes, ni los juegos son sexistas. La discriminación o la igualdad de género la transmitimos en casa en el día a día. Si nuestros hijos ven que papá y mamá comparten tareas, se respetan, toman decisiones por igual, asumen responsabilidades educativas, laborales y familiares al mismo nivel, etc., podemos estar tranquilos si nuestra hija nos pide una cocinita y nuestro hijo nos pide un balón –o viceversa- (yo he llegado a ver a un niño que llevaba su balón dentro de un carrito de bebé ): Tiene mucho más peso el ejemplo cotidiano de los adultos que el tipo de juego que elijan los niños.

Tampoco debemos obsesionarnos con que los juguetes sean todos “educativos” pues, en realidad, lo que educa es el juego en sí, sobre todo si estimula la imaginación y ayuda a la interacción de unos niños con otros.

En resumidas cuentas, se trata de utilizar el sentido común: elegir juguetes resistentes, que requieran que los niños “hagan”, que puedan “servir” aún cuando se les terminen las pilas, que lleven los sellos europeos de seguridad (cuidado con las compras en los llamados establecimientos “chinos”) y que sean adecuados a la edad de sus destinatarios/as.

Promedio: 5 (1 vote)

Comentarios

Deja un comentario

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta es para prevenir posibles envíos de spam
Image CAPTCHA
Introduce los caracteres de la imagen respetando las mayúsculas / minúsculas.