Diagnóstico: Cáncer de Mama

Mi nombre es Arantxa, soy periodista, vecina de San Fernando de Henares de 31 años, colaboradora de este medio, y tengo cáncer de mama.

Fotos

Con motivo del Día Internacional contra el Cáncer de Mama, que se celebra hoy día 19 de octubre, me dispongo a relataros mi historia con el propósito de hacer mi pequeña aportación  contra una enfermedad que afecta o afectará a una de cada ocho mujeres en el planeta.

Suena el despertador, aún con los ojos cerrados me pongo las zapatillas y marcho apresurada a la ducha. Aún hace frío y es muy temprano. Marzo está acabándose, pero todavía enseña sus dientes helados. Esmero mis cuidados matutinos, crema corporal, facial, son casi 31 años y no hay que descuidarse. Reviso, como tantas veces, mis pechos, examino de manera escrupulosa las formas y me doy cuenta de que en el seno derecho tengo un pequeño bultito que nunca antes había notado. “¿Cuándo me tiene que venir la regla? Quizá sea un bultito de grasa”. No le doy importancia.

Yendo a trabajar vuelvo a pensar en ello y concluyo en llamar al  ginecólogo en cuanto llegue a la oficina. Tengo la suerte de tener una póliza de salud por la empresa que me facilita tener una revisión con el especialista que necesite rápidamente. En una semana estoy citada. Los días que siguen me observo, parece que el bultito es más pequeño, parece que no logro encontrarlo como cuando lo vi por primera vez. El martes se produce la visita. Saludo al doctor y le comento que me he notado un bultito en el pecho que me gustaría revisara para quedarme tranquila. Me examina con cuidado, pero no termina de hallar exactamente dónde estaba la pequeña protuberancia. Me manda una ecografía mamaria para complementar la exploración.

“Seguro que es un bulto de líquido o estará hinchado por la regla” pienso. Acudo a mi ecografía y la especialista que me revisa observa con atención mi caso, parece que no encuentra mi bultito, examina despacio mientras le indico dónde lo había encontrado yo. Parece que se hubiera deshecho. Vuelvo, pruebas en mano, a la consulta del ginecólogo. Como no hay rastro de mi descubrimiento, me despide. “Arantxa, parece que todo está bien, si te observas que creciera o algo anómalo, por favor,  ven a verme”.

No le doy más vueltas. Los días pasan, las semanas  también y no hago  más que pensar en los viajes que tengo pendientes para este año, Praga, Ámsterdam, Londres… El año pasa volando y cuando me doy cuenta estamos en verano. Aún así no me tomo vacaciones, prefiero guardar los días para  septiembre o para más adelante.

Es julio y estoy leyendo una biografía de Paul McCartney. El afamado bajista de The Beatles tuvo su vida marcada por la pérdida de su madre cuando tan sólo  tenía 14 años a causa de cáncer de mama. La tragedia se repetiría años más tarde cuando su mujer, Linda, fallecería de la misma enfermedad con 56 años, en abril de 1998. Como una extraña señal, me acuerdo de mi bulto, que había notado cómo creciera en los últimos meses. Esa  noche después de llorar la muerte de Linda, me sumí en un extraño sueño.

Al día siguiente llamé al médico, tenía pendiente una revisión anual de una cirujía practicada en junio de 2009, en  la que me habían extirpado dos miomas en el útero. La revisión se produjo con normalidad, parece que los  miomas no se habían reproducido. De nuevo le comenté sobre el bulto en mi pecho. Volvió a examinarlo, ahora era evidentemente claro. “Doctor, ¿puedo estar tranquila?” le pregunté. Volvió a mandarme otra ecografía, que me realicé a finales de agosto. La misma especialista que me examinara hace meses me miró con detalle el bulto sin poder concretar qué podía ser. Esta vez también se apreciaba claramente en el monitor. Mi angustia crecía por momentos. “¿No será nada verdad?”, le consulté, y ella tan sólo me indicó que sería interesante hacer una punción para descartar cualquier cuestión. No dejé de darle vueltas a la cabeza mientras regresaba al trabajo.

Lo que más me sorprendería sería recibir la llamada de mi ginecólogo al día siguiente. Me comentó  que había hablado con la ecógrafa y que, aparte de la punción que le había indicado que me hiciera, que me citara urgentemente para una mamografía que contrastara el diagnóstico. En ese momento fue cuando supe que algo no iba bien y fui clara con mi doctor. “No he de estar preocupada porque esto pueda ser cáncer, ¿verdad?”. Sólo me comentó que “habría que descartar cualquier posibilidad”. Estaba tan asustada que llamé a mis padres para que me acompañaran. Esa misma tarde me sometí a la prueba y el viernes de esa semana tuve el resultado en mi mano. Sin poder esperar a que el ginecólogo me explicara el informe, lo abrí para leer lo que su interior ocultaba, era complicado de descifrar pero una cosa estaba clara  “Lesión con alta sospecha de malignidad”. No era una buena noticia.

Pasé un fin de semana horroroso, dominado por la duda, por la inquietud y por la incertidumbre. Todo lo desconocido siempre es más complicado de asumir que una certeza, por muy mala que pinte. El lunes tuve la punción y el resultado me fue confirmado el viernes: el bulto es maligno, me operan el día 13 de septiembre.

La sucesión de pruebas de las siguientes semanas fueron lo peor de todo el proceso, pues iban a determinar el grado en el que se hallaba mi enfermedad. Mis miedos eran siempre los mismos: “¿Estaré a tiempo?”, “No estará extendido”. Cualquiera que se ha enfrentado a esto sabe lo difícil y lo duro que es cada vez que te sometes a otra prueba, cada vez que entras en una consulta con un especialista nuevo. La familia, siempre a mi lado. Mis padres, mi hermana, mis tíos, mis amigos, apoyándome y sufriendo a mi lado cada pasito que daba.

Pasé por la consulta antes de la intervención programada del día 13, con todo el preoperatorio, y, por suerte, ya tenían mis resultados del resto de pruebas. ¡Mis huesos estaban limpios y mis órganos también! Esa noticia era maravillosa y creo que tanto para mí como para mi familia fue el respiro que necesitábamos para retomar fuerzas y enfrentarnos a la enfermedad. Sabía que un cáncer no es nada fácil de superar pero, desde luego, que iba a luchar contra él con todas mis fuerzas. Ahora estaba preparada.

La operación fue un éxito. Además de estirparme el tumor, me confirmaron que el ganglio centinela, que se extrae como protocolo en estas intervenciones, estaba limpio. En tres días me marché a casa, a recuperarme tranquilamente para ya prepararme para la siguiente fase: quimioterapia, radioterapia, etc. Sin embargo, a la semana de la operación volví al ginecólogo. Una nueva adversidad. Me dio el informe de la intervención con la mala noticia de que en un segundo análisis del ganglio resultó tener una micrometástasis. Eso significaba volver a intervenir, volver a replantear las cosas, pues si tenía algún ganglio más afectado las estadísticas, los porcentajes, todos esos estudios que fundamentan esta enfermedad, cambiarían.

Tuve que recalcular ruta y sacar fuerzas, otra vez más ayudándome por mis familiares y amigos, para hacer frente a todo esto de nuevo. La extracción de los ganglios de la axila no sólo supone la pérdida de defensas del brazo, también la auto imposición de una disciplina de rehabilitación y unos cuidados de por vida para evitar el linfedema (lesión producida por el hinchazón del brazo debido a la linfa mal drenada). El 27 de septiembre me quitaron los ganglios de la axila derecha. Ahora sólo quedaba saber si estaban o no limpios.
El miércoles me dieron el alta y por la tarde recibí la llamada de mi médico, sabía que iba a darme una noticia referente a los ganglios extraídos. Me puse a llorar de alegría al saber que todos estaban limpios, ninguno afectado. Feliz  por la noticia, sabía que ahora sólo podía dar gracias y poner toda la energía positiva posible para afrontar el largo proceso que se avecinaba.

Ahora me recupero de la intervención, hago mis ejercicios a diario y es increíble lo que las ganas de superación hacen para la mejoría tras una operación. Ya he empezado con la quimioterapia y de momento no he tenido ni una sólo nausea, en unos días empezaré a perder pelo. Pero me siento tan bien que si me vieras por la calle jamás adivinarías que tengo cáncer de mama. No hay un solo día en que piense en toda la vida que me queda por disfrutar.

Mi médica de cabecera hizo una buena comparación  cuando habló por primera vez conmigo. “Arantxa, ahora te vas a montar en una montaña rusa y hasta que acabe el viaje tendrás momentos en los que estés arriba y momentos en los que te encuentres abajo”. Y sé que mi camino es aún muy largo y que he de ser paciente. Los momentos duros llegarán, pero mi vida sigue y también he de pensar en las cosas que aún tengo por hacer. La familia y los amigos son el mejor apoyo que una pueda encontrar, pero mirarte al espejo y quererte es muy importante.

Este es mi relato, mi pequeña historia, la que se repetirá en muchas amigas, vecinas, madres, tías y mujeres que nos rodean, pues cada día son diagnosticadas 44 mujeres de cáncer de mama en el mundo y, por suerte, es una lucha que se puede ganar.

Mi intención, con este escrito, es dar un mensaje positivo: el cáncer de mama tiene cura. Trasmitir a todas las mujeres que lean esto que acudan a sus revisiones anuales, que no descuiden sus visitas ginecológicas, que escuchen y observen sus cuerpos, que se quieran todos los días.

Hay mucha vida detrás de un cáncer de mama.

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Comentarios

Imagen de Ele

Animo!!! ya sabes que todos los que te queremos estamos ahí. un besazo ;)

Imagen de JULIA MARINA Y MIGUEL

Te deseo todo lo mejor, mucho ánimo y ya veras como todo sale bien.

Yo he pasado por 5 operaciones entre los dos pechos, mi primera vez fué con 14 años y la última con 47, eres muy valiente y adelante que tu vales mucho.

MILLONES DE BESOS Y MUCHO ÁNIMO!!!!

Imagen de Anónimo

Ole, ole y ole! te repondrás pronto!!
Ánimo

Imagen de Anónimo

Pendex sos lo mas!!

Imagen de Silvia

Saldrás airosa de esta batalla, no lo dudes en ningún momento.
¡Mucha fuerza y a por todas!

Imagen de On women

Eres la hostia. Gracias por compartir esto con nosotras.

Imagen de JuanPri

Mucho corazón y mucho amor Arantxa. Doy gracias a Dios por personas como tú. Lo importante no es no caerse, sino volver a levantarse las veces que sea necesario.

Imagen de Anónimo

Bravo Arantxa!!!

Imagen de MUCHO FRIO

Arantxa, como bien significa tu nombre: "Posee una visión positiva de la vida" esa es tu arma para solucionar este pequeño percance.

Muchos besos

Imagen de MUCHO FRIO

Arantxa, como bien significa tu nombre:"Posee una visión positiva de la vida " esa es tu arma que lograrás tu pequeño percance. Besos
Friskis

Imagen de Co-ordinator

Eres una campeona. Lo vas a conseguir. Te juro que no me cabe la más mínima duda.
Millones de besos, corazón.

Imagen de Jorge

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