El verano ya llegó

Mis recuerdos de una infancia feliz en las sesiones dobles de cine matinal y en las incómodas sillas del Cine de Verano de San Fernando de Henares.

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Tranquilos, no pienso hablarles de King Africa y de sus canciones del verano. Me gustaría hablar de otra cosa. Mirando el programa del Sanfer Estival me vinieron a la mente lejanos recuerdos de veranos pasados en el Real sitio. Les cuento.

Nuestra madre, de la que tampoco les voy a hablar en esta ocasión, tenía la acertada costumbre de llevarnos a mi hermana y a mi, durante el invierno, a la sesión doble de los desaparecidos Cines Avenida, casi todos los domingos por la mañana. Palomitas, regalices y refrescos aderezaban más de tres horas de celuloide para disfrutar de algún clásico de Disney, una comedia descafeinada o las aventuras de nuestros por entonces idolatrados Enrique y Ana en la gran pantalla. Probablemente de ahí naciese mi gusto por el séptimo arte, aunque no precisamente debido a la última parejita citada.

En verano, todo era diferente. Las mañanas de domingo las cambiábamos por las noches de los viernes o los sábados. Y los regalices y las palomitas, por bocadillos de calamares envueltos en papel aluminio para disfrutarlos con "la fresca" en el Cine de Verano. Aún tengo presente la última película que disfrutamos en el Cine San Fernando, una de mis favoritas: El club de los poetas muertos. Lejos de lo incómodas que pudiesen ser las sillas, o del ruido que generase algún camión de la basura en las calles colindantes, todo resultaba mágico y aquellas noches son uno de mis mejores recuerdos de infancia.

A los Cines San Fernando los absorbió la por entonces primitiva burbuja inmobiliaria y dieron paso a unos pisos "de lujo, con todo tipo de comodidades" y a mi hermana y a mi nos dejó, la burbuja digo, huérfanos de cine de verano.

Les decía, unas líneas más arriba, que todo esto había aparecido en mi mente ojeando el programa del Sanfer Estival, y  es que dentro de su variada oferta cultural, tendremos la posibilidad de disfrutar, gratis -sí, han leído bien- de esas noches y de la magia del séptimo arte en nuestro municipio.

Prepárense para presenciar su particular "oh Capitán, mi Capitán" aderezado con un buen bocata, o con aquello que a ustedes más les guste, y aprender aquello que aleccionaba mi admirado John Keating: Carpe Diem, vive el momento. Yo pienso hacerlo, ¿a cuánto está el kilo de calamares?

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Comentarios

Imagen de Anónimo

Qué tiempos aquellos! me gustaría que a mis hijos les quedaran recuerdos parecidos...

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