El bolsillo más vacío de los vecinos de San Fernando no nota la bajada de precios
Visitamos el Centro Comercial Valencia en la antesala de la cena de Fin de Año. Los comerciantes aseguran que sus productos están más baratos. Aún así, la crisis se palpa en los instintos consumistas reprimidos de una clientela habitual
Fotos
Milagros Peñalver reconoce que,
“pizca más o menos”, está comprando lo mismo que otros años. La encontramos esperando a ser atendida en la pescadería de Rafael Lordén, la más concurrida hoy en la galería. A pesar de la insistencia en que los precios se mantienen e incluso han bajado, ella asegura que “todo está muy caro”. “Sacas cien euros para la compra y vuelves a casa sin nada, pero como tenemos que comer…”, añade. Milagros es fiel a la estadística del estudio internacional realizado por las consultoras Millward Brown y TNS, que concluye que el 61% de los españoles mantendrá el gasto o lo aumentará respecto a las pasadas navidades, frente al 33% que lo reducirá. La tendencia que cada vez es más fuerte es la de comprar con antelación y congelar. A ella también se ha sumado Milagros: “Casi todo lo tengo en el congelador, hoy no me llevo prácticamente nada para la cena de Nochevieja”.
El dueño del puesto, Rafael Lordén, insiste en que los precios de mariscos y pescados “sí han bajado respecto al año pasado. Los langostinos no, pero el carabinero lo ha hecho en casi seis euros el kilo y las almejas y las patas también”. En su caso, celebra que hasta la fecha “la clientela se mantiene”. Quizá es un afortunado. Nos da un apunte anecdótico sobre las costumbres alimenticias de la sociedad sanfernandina: “La gente mayor y de mediana edad, es decir, a partir de cuarenta años, es la que compra pescado. Casi no hay clientes jóvenes”, señala el pescadero.
La perspectiva de Lordén contrasta con la del frutero Francisco Melero. Lleva tres años instalado en el Comercial Valencia y garantiza que su primer año fue estupendo. Los dos siguientes, el negocio ha ido en descenso. “Este año es bastante más flojo, te hablo de un 30 ó 40% menos, seguro”, manifiesta. Las uvas se venden porque son obligatorias la noche del 31 de diciembre, pero se compran cantidades ajustadas pese a que “han bajado bastante, entre 50 céntimos y un euro el kilo”, destaca el dueño del negocio. La cesta navideña en el terreno de las frutas olvida los extras en tiempo de crisis, o lo que es lo mismo, “las cerezas, el fresón y todo lo que varía de precio porque no es de temporada, antes se lo llevaban por capricho, ahora nada”, explica Melero. Mientras hablamos con él, atiende a una clienta habitual. Aprovechamos para acercarnos a su marido, Jorge Recio, quien resulta ser el dueño de la zapatería Calzados Recio, un establecimiento con solera en el municipio que pronto cumplirá el medio siglo: “Yo no me entero de los precios y mi mujer tampoco. Pedimos un kilo de esto y de aquello y pagamos lo que nos piden. Siempre compramos aquí, este frutero es de mucha confianza. Lo único especial que nos llevamos en navidades son las uvas, un racimito, no más, porque durante el año las comemos de mi propia parra”. Pero Recio nos traslada su testimonio particular de crisis: “Nos está afectando mucho en la venta de calzado. Fatal, la gente compra la mitad de zapatos y va a los chinos, aunque nosotros tenemos buen género, pero se tira del calzado barato”. Su negocio arrastra la competencia de los productos que ofrecen los establecimientos chinos desde hace años. En 2009 todo se ha juntado en su contra: a mayor crisis, el consumo se vuelca con lo barato.
Mercedes Ocaña espera su turno en charcutería. Ella tampoco ha notado la bajada de precios. “Está todo igual, no noto nada”, sentencia. Por tanto, admite que se mantienen. No hace compra especial navideña porque no es en su casa donde se reúne la familia. La crisis, no obstante, en su hogar se vive a diario: “nos hemos tenido que ajustar el cinturón en general”. Para José Antonio Cercadillo, uno de los socios de la charcutería, “las ventas más o menos se mantienen, también gracias a que los precios han bajado en jamones y embutidos y la gente se anima con las piezas enteras”.
Los variantes no forman parte de una dieta básica y son las primeras víctimas de la cesta de la compra. El puesto en el que trabajan Esther (encargada) y Carolina (dependienta) ahora está vacío, y eso que las ventas aumentan estos días con los productos navideños (dátiles, uvas pasas, higos, orejones, etc.). “Ahora se vende mucho bacalao”, añaden, “que además lleva dos años sin subir de precio”. Reconocen que sus productos “son un lujo” y que la gente compra mucho menos “boquerones en vinagre o pinchos” y se llevan más “las aceitunas, que son más baratillas”.
Isabel Murillo compra productos congelados, no participa de la orgía de derroche navideño. “Lo único especial que he hecho es ir a por cabrito para Nochebuena a un sitio que me recomendaron por estar muy bien de precio –16 euros el kilo–. En casa nunca hemos hecho grandes excesos, sí hacemos comida especial y nos reunimos, pero no esos grandes excesos que hace la gente de comprar, comprar y comprar y que se gasta toda la extraordinaria en ello”.
Mª Carmen Segovia tampoco sabe si los productos más característicos de navidad han modificado sus precios. “Es la primera vez que nos reuniremos en casa. Sí dicen que los precios han bajado un poquito, yo no lo noto, la verdad”. Nos escucha el carnicero Ángel Polo, dueño del puesto y vicepresidente de la comunidad de propietarios de un comercio en la galería Valencia, e interviene: “Sí que han bajado algunos precios un poquito”. “Pues si lo dice el jefe”, replica Mª Carmen, “así será”. “El cordero, sobre todo, está bastante bien de precio”, concreta Polo. Como colectivo, el vicepresidente de los comerciantes asegura que no se han tomado medidas conjuntas contra la crisis, salvo la de “mantener precios, no subirlos e incluso vender a la baja por miedo a no vender”. Su balance de 2009 es tajante: “la gente se ha contenido y las ventas han bajado. En estas fechas se nota menos porque al final muchos se animan, pero en el conjunto del año, aquí en carnicería, creo que hemos perdido un 20% de ingresos”.







Comentarios
supongo que lo que se intenta es fomentar el consumo, pero como comprador os puedo decir que ni he visto ni he sufrido las colas de otros años (por suerte)
Me parece un reportaje estupendo, muy bien hiladas la información y la opinión. Lo voy a subir al grupo de Facebook.
Deja un comentario