blog de una madre en San Fernando

Una amiga vinculada a este medio, me ha pedido, porque sabe que me gusta escribir, que abra un tema en el foro y que lo utilice como si fuera un blog donde cuente mis vicisitudes como madre en este municipio.
Podría empezar por criticar algunas cosas, y crear polémica, o por el contrario exponer los motivos por los que he decidido vivir en este pueblo, pero hoy no tengo ganas. Prefiero empezar compartiendo con las madres, con los padres o con quien quiera leerme, una historia que me ha mandado un amigo lejano y que es la siguiente.

Hace poco en una gran ciudad australiana, un anuncio publicitario en el escaparate de un gimnasio, ilustrado con una mujer escultural, decía “este verano qué prefieres ser ¿una sirena o una ballena?"
Una mujer de 40 años, de las que nos cuesta parecernos a las modelos, respondió públicamente a la pregunta del anuncio de la siguiente manera:

Las ballenas están siempre rodeadas de amigos (delfines, focas, seres humanos curiosos).
Tienen una vida sexual muy activa, se quedan embarazadas y tienen hijos adorables.
Se pasan el día viajando por el mar, visitando sitios maravillosos en Patagonia, el mar de Bering o los arrecifes de coral de la Polinesia.
Las ballenas son unas cantantes maravillosas, que incluso han grabado discos.
Son unas criaturas increíbles, que casi no tienen depredadores, excepto los humanos.
Además están protegidas y son admiradas por casi todo el mundo.
Las sirenas no existen. Y si existieran estarían en las salas de espera de los psicoanalistas argentinos con una crisis existencial: humana o pescado?
Las sirenas no tienen vida sexual, porque matan a cualquier hombre que se acerque a ellas, y así es difícil mantener relaciones.
Tampoco tienen hijos, lo cual es obvio porque no tienen sexo, pero además ¿quién se quiere acercar a una mujer que huele a pescado?

La elección es clara. Quiero ser una ballena.

Posdata. Estamos en una época en la que los medios de comunicación nos meten en la cabeza que sólo las personas delgadas son bellas, pero yo prefiero disfrutar de un helado con mis hijos, de una buena cena con un hombre que me haga salivar y un trozo de chocolate con mis amigos.
Con el tiempo ganamos peso, porque acumulamos mucha información y sabiduría en nuestras cabezas y cuando ya no hay más espacio en el cerebro, esa sabiduría se distribuye por el resto del cuerpo. No somos gordas, somos enormemente cultas, sabias y felices. Desde hoy cuando me mire en el espejo y vea mi culo pensaré ¡Madre mía que lista soy!

Imagen de Anónimo

Maravillosa filosofia, me apunto, desde hoy voy a disfrutar siendo ballena.

Imagen de Anónimo

Muy bonito, si señor

Imagen de Ye-ye

Vivan las ballenas y su grasa que las evita pasar frío. Yo, de mayor, ballena. Gracias por el texto, mamá de Sanfer.

Imagen de LOB01

Yo también quiero!!!!

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